Hace algunos años una amiga me platicó que su guía les había dado a fumar para que lograran subir y que no se sintieran tan mal. En mi mente pensó: "Qué peligroso y qué miedo que tu guía te lo recete" Aunque las montañas y el bosque son espacios de libertad, conexión y bienestar, creo que vale la pena detenernos y reflexionar sobre este tema.
Las razones detrás de este consumo son variadas: búsqueda de placer, evasión del estrés, mejora del rendimiento físico o mental, o incluso la atracción por experiencias intensas que eleven la adrenalina y la dopamina. Sin embargo, lo que puede parecer una “amplificación” de la experiencia, en realidad puede transformarse en un riesgo grave, tanto físico como mental.
💡Tip TETON: La seguridad siempre va primero. Si sales a la montaña, asegúrate de comunicar tu ruta y llevar un botiquín de primeros auxilios. No subestimes imprevistos como una torcedura, una caída o un cambio brusco de clima.
Riesgos reales en la montaña
Las drogas alteran la capacidad de decisión, afectan la presión arterial, el sistema cardiovascular, los pulmones y la mente. En un contexto urbano, esto ya es peligroso; en la montaña o en un campamento, donde cada decisión puede ser vital, los riesgos se multiplican.
Imagina enfrentar una tormenta, un descenso difícil o una emergencia médica con reflejos lentos o con distorsiones en la percepción. El margen de error en la montaña es muy pequeño, y el consumo de sustancias puede convertir una salida recreativa en una situación crítica.
Además, hay un aspecto menos mencionado: algunas drogas interfieren con la aclimatación en altura, lo que incrementa las probabilidades de sufrir mal de montaña. Y aunque no siempre se hable de ello, existen reportes de emergencias severas vinculadas al consumo de sustancias en ascensos exigentes.
[newsletter_teton]Alternativas que sí suman
La buena noticia es que no necesitas drogas para disfrutar, potenciar tu energía o mantener la concentración durante el camping o el montañismo. La naturaleza ya es en sí un estimulante poderoso. Aquí algunas alternativas que siempre recomiendo:
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Nutrición outdoor inteligente: frutos secos, semillas, barritas naturales, proteínas en polvo y frutas deshidratadas son aliados que mantienen la energía sin riesgos.
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Mindfulness en movimiento: técnicas de respiración y atención plena te ayudan a reducir el estrés y a estar presente en cada paso.
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Hidratación constante: el agua y las bebidas isotónicas mantienen tu cuerpo listo para el esfuerzo.
- Preparación física previa: entrenar resistencia y fuerza te da seguridad y confianza.
💡Tip TETON: Cuando armes tu mochila, prioriza lo esencial: agua, snacks energéticos y ropa adecuada para cambios bruscos de temperatura. Evitar cargas innecesarias hace tu recorrido más seguro y disfrutable.
La montaña ya ofrece un cóctel natural de endorfinas y dopamina: el aire puro, el esfuerzo físico, la satisfacción de alcanzar la cumbre, la compañía de amigos y la paz de un cielo estrellado. Eso, para mí, es más poderoso que cualquier sustancia.
Subir una montaña o acampar no es solo una actividad: es un acto de respeto hacia tu cuerpo, tu mente y la naturaleza. Y ese respeto empieza con las decisiones que tomamos. Elegir alternativas saludables no solo te protege a ti, también cuida del grupo y del entorno.
💡Tip TETON: Haz de la prevención un hábito: revisa el clima antes de salir, conoce la ruta y no subas solo. La mejor aventura es la que regresas a contar.
Al final, la verdadera libertad en el outdoors no se encuentra en las drogas, sino en esa capacidad de disfrutar plenamente cada paso, cada respiro y cada amanecer en la montaña.
¡Nos vemos en la montaña!

























































